Las generaciones ocultan las clases sociales

Source: elpais.com

TL;DR

The story at a glance

Martín Caparrós, en esta columna de opinión, cuestiona la obsesión moderna con las generaciones como boomers, X, millennials o Z, viéndolas como un sustituto superficial de las clases sociales. Argumenta que agrupar por edad oculta desigualdades basadas en origen, riqueza familiar y educación, y rechaza que los jóvenes culpen solo a los mayores por sus penurias. Se publica ahora en un contexto de debates sobre brechas generacionales en empleo, vivienda y pensiones.[[1]](https://elpais.com/opinion/2026-04-09/de-generaciones.html)

Key points

Details and context

Las etiquetas generacionales surgieron en EE UU posguerra para describir el baby boom (1946-1964), luego se extendieron comercialmente a X (1965-1980), millennials (1981-1996) y Z (1997-2012), asignando rasgos superficiales por canciones o modas compartidas, pero ignorando divisiones de clase.

Caparrós ve esto como intento de negar clases sociales, concepto "degenerado" por Marx que organizaba análisis; hoy, con empleos dispersos, las diferencias persisten por herencia y acceso a estudios.

Rechaza victimismo juvenil —"somos una generación derrotada", como dijo Estefanía Molina sobre el 15M hace 15 años— y compara con luchas pasadas que cruzaban edades para reclamar derechos.[[1]](https://elpais.com/opinion/2026-04-09/de-generaciones.html)

Key quotes

"Sorprende. Es difícil creer que alguien pueda pensar que un obrero de la construcción nacido en Cali en 2001, inmigrado a Alcobendas, tiene mucho en común con una banquerita nacida en Santander en el mismo 2001, a punto de terminar su tercer máster en Harvard." —Martín Caparrós[[1]](https://elpais.com/opinion/2026-04-09/de-generaciones.html)

"Da vergüenza tener que sostener que sigue habiendo clases sociales, pese a los intentos de simular que no existen." —Martín Caparrós (del subtítulo).[[2]](https://elpais.com/)

Why it matters

Las divisiones por edad distraen de desigualdades estructurales que marcan oportunidades vitales según origen y riqueza familiar. Para lectores jóvenes significa reconocer que "vivir peor" depende más de clases que de boomers, y para todos, impulsarse a actuar colectivamente sin culpas generacionales. Vigilar si estos debates llevan a políticas reales sobre empleo precario y vivienda, aunque el cambio depende de movilizaciones más allá de etiquetas.